Aprovecha el solsticio de verano para hacer de tu casa un
lugar mágico. Unos sencillos rituales te ayudarán a sentir tu hogar como un
potente imán capaz de atraer a tu vida vibraciones positivas, amor,
prosperidad, fortaleza física y, sobre, todo armonía.
En otro tiempo las casas eran templos de magia. Cada tarea
doméstica era un acto ritual que podía ejercer un poderoso influjo. El lugar
donde se desarrollaba la existencia debía ser protegido con los convenientes
símbolos mágicos y hechizos. La modernidad y los avances tecnológicos e
informáticos no llegan a suplantar la seguridad ni el bienestar que nuestros
antepasados experimentaban al practicar ciertas costumbres heredadas de
generación en generación. Observa tu casa con mirada crítica: ¿son agradables
las habitaciones? ¿Sientes protección, paz y armonía en ellas? ¿Crees que tu
casa es un imán capaz de atraer prosperidad, salud y energía positiva? Si
tienes dudas, aquí encontrarás algunos consejos para conseguirlo. Aprovecha el
solsticio de verano (21 de junio) o la noche de San Juan (23 de junio) para
realizar estos cambios, pues ambas fechas refuerzan el poder de la magia.
Las puertas y las ventanas son las entradas y las salidas
del edificio, su boca y sus ojos respectivamente. Y la mayoría de los ritos
asociados a ellas son de protección. Cuidarlas puede cambiar por completo
nuestra suerte.
Colgar calabazas o móviles de bambú en el exterior de las
puertas o ventanas protegerá tu casa de los ladrones. Y poner una bolsa de sal
en el pomo de la puerta alejará la negatividad, al igual que quemar salvia en
el porche o poner en él piedras agujereadas protegerá tu hogar de cualquier
calamidad.
Asimismo, utilizar cortinas blancas gruesas es una antigua
práctica para impedir el paso de la negatividad y poner fragmentos de conchas
en el alféizar de las ventanas aparta las influencias malignas.
Por otro lado, colocar móviles de cristal o esferas de
cristal facetado atrae la energía positiva y dibujar con tiza blanca seis
estrellas de seis puntas en el alfeizar protegerá tu casa.
Pero si lo que quieres es atraer dinero, deberás poner cinco
monedas doradas bajo el felpudo, dejar las puertas de las habitaciones cerradas
o situar un manojo de llaves antiguas o tres llaves unidas junto a la puerta,
ya que esto traerá salud, fortuna y amor. Una llave dorada en el vestíbulo
alejará el mal de ojo.
Si tus muebles son de madera, te ayudarán a entrar en
conexión con las fuerzas de la Naturaleza. El pino atraerá dinero y curación,
la teca te bendecirá con prosperidad, el nogal mantendrá tu buena salud, el
cerezo te regalará amor y el roble te proporcionará fortaleza, salud y
protección. El hecho de cambiar los muebles de sitio durante la Luna nueva te
traerá buena suerte.
Alfombras y mesas: Si quieres atraer dinero, pon algas secas
bajo las alfombras de tu casa. La forma de estas y de las mesas indica sus
propiedades y la influencia que tendrá este elemento en tu hogar.
– Redonda: espiritualidad y paz. Idóneas para dormitorios o
salones.
– Cuadradas o rectangulares: ayudan a concentrarse en el trabajo.
Indicadas para oficinas o cuartos de estudio, librerías y la entrada de la
casa.
– Ovaladas: atraen las energías benéficas del Cosmos. Van bien en toda la
casa.
Espejos y cuadro: Pese a su mala fama, los espejos dan buena suerte, pues
rechazan el mal y atraen el bien. Pero han de estar a una altura en la que te
veas la cabeza al pasar. Si están demasiado altos, tendrás que esforzarte mucho
en la vida para alcanzar tus propósitos y si están muy bajos y te cortan la
cabeza, tu prestigio se verá afectado. Colgados junto a la mesa del comedor o
en la cocina atraerán comida y bienes materiales al hogar.
Según la tradición, si se rompe un espejo te maldecirá con
siete años de mala suerte. Para conjurar tal hechizo bastará arrojar sal sobre
el hombro derecho. O girar sobre ti mismo en el sentido de las agujas del
reloj.
Cuadros: Habrá que evitar aquellos cuadros que tienen motivos
tristes o inquietantes. Las pinturas con plantas, jarrones, jardines y rosas
inundarán cualquier habitación de paz.
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